El Carnaval volvió a congregar a familias y visitantes en el centro de San Miguel de Allende, donde durante cuatro días se desarrollaron actividades tradicionales vinculadas a esta celebración previa a la Cuaresma.

Con raíces en el periodo virreinal y asociado al calendario litúrgico, el Carnaval se llevó a cabo del 14 al 17 de febrero en el Jardín Principal y calles del Centro Histórico. En estos espacios, generaciones de sanmiguelenses participaron en una de las expresiones más representativas de la festividad: el uso de cascarones.

La elaboración artesanal de cascarones continúa siendo una práctica vigente en hogares y talleres familiares. Los cascarones de huevo son decorados y rellenados con papel de colores para posteriormente ser utilizados como parte de la convivencia tradicional. En esta edición participaron 83 comerciantes, quienes se instalaron desde la noche del 13 de febrero para ofrecer sus productos durante los días de celebración.

El titular de Cultura y Tradiciones, Acacio Martínez, explicó que el uso del cascarón tiene un sentido simbólico asociado a la amistad y la convivencia social. Señaló que, aunque la práctica ha evolucionado con el tiempo, conserva su significado como gesto de cercanía entre las personas.

Las actividades se desarrollaron con organización municipal y presencia de personal operativo para mantener el orden en las zonas de mayor afluencia.

Con la conclusión del Carnaval, la ciudad se prepara para el inicio de la Cuaresma, manteniendo vigentes sus celebraciones tradicionales y expresiones culturales.


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