No todos los días se tiene una buena oportunidad para observar a Mercurio. De hecho, por su cercanía con el Sol, suele ser uno de los planetas más difíciles de localizar a simple vista. Por eso, su máxima elongación de abril se vuelve un momento especial para quienes disfrutan mirar al cielo o simplemente sienten curiosidad por los fenómenos astronómicos. La NASA señala que el planeta alcanzará en estas fechas su mejor visibilidad del año, al colocarse en su mayor separación aparente del Sol vista desde la Tierra.
En esta ocasión se trata de una elongación oeste, lo que significa que Mercurio no se buscará al anochecer, sino antes del amanecer, hacia el horizonte este. La guía astronómica de la NASA indica que el planeta deberá localizarse muy bajo en el horizonte oriental y que aparecerá por encima de Marte, poco antes de la salida del Sol.
Aquí es donde vale la pena hacer una precisión importante para México: aunque en varios calendarios de divulgación el fenómeno se menciona para el 4 de abril, las efemérides del INAOE ubican la máxima elongación al oeste el 3 de abril a las 18:48 horas. En la práctica, esto significa que en territorio mexicano la observación útil se extiende a la madrugada del 4 de abril, cuando Mercurio todavía podrá intentarse ver poco antes de que amanezca.
Más que un espectáculo escandaloso, será un avistamiento discreto y breve. No se verá alto en el cielo ni dominará la escena como la Luna llena o un eclipse. Será más bien uno de esos fenómenos que premian a quien se toma unos minutos para mirar con calma, buscar un lugar con horizonte despejado y salir un poco antes de que la luz del amanecer empiece a borrar los detalles del cielo. La propia NASA advierte que Mercurio estará muy bajo, y Time and Date coincide en que su observación será posible sólo poco antes de la salida del Sol y con un horizonte libre de obstáculos.
Como referencia para el centro del país, en la Ciudad de México Mercurio aparece alrededor de las 5:06 de la mañana y el sitio especializado Time and Date lo clasifica como “ligeramente difícil de ver”, justamente por su cercanía visual con el Sol. En San Miguel de Allende, el mismo portal indica que el planeta sale alrededor de las 5:14 de la mañana, mientras que el amanecer llega después de las 6:30, lo que deja una ventana corta pero real para intentar ubicarlo en el cielo del Bajío.
Para quienes quieran intentarlo desde México, la recomendación es sencilla: mirar hacia el este durante la madrugada del viernes 4 de abril, elegir un sitio sin cerros, edificios o árboles que tapen el horizonte y tener paciencia. No será el objeto más brillante del cielo, pero sí uno de los fenómenos planetarios más interesantes del inicio de abril, sobre todo porque Mercurio no siempre se deja ver con facilidad. Y justo por eso, cuando aparece en una ventana favorable como ésta, vale la pena levantar la vista.
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