
Oaxaca.– Esa noche, “El Chuy” y Rosalba hicieron lo que habían hecho durante años: salieron a trabajar.
No iban a una fiesta.
No iban a buscar problemas.
Iban a vender elotes y esquites.
Su negocio era su manera de ganarse la vida, de llevar dinero a casa y de construir, poco a poco, un patrimonio para su familia.
Pero aquella noche del 3 de octubre, el regreso a casa nunca ocurrió.
Jesús Alvarado Carrera, conocido como “El Chuy”, y su pareja, Rosalba Sánchez, fueron asesinados a balazos mientras viajaban en una motocicleta por la colonia Ejidal, en la agencia municipal de San Martín Mexicápam, Oaxaca. (La Jornada)
La noticia conmocionó a Oaxaca porque no se trataba de personas ajenas a la vida cotidiana de la ciudad.
Eran comerciantes. Eran emprendedores. Eran trabajadores.
Y detrás del nombre de “El Chuy” había más de 15 años de esfuerzo.

UNA VIDA CONSTRUIDA A BASE DE TRABAJO
Jesús se dedicó durante más de una década a la venta de elotes y esquites.
Con el paso de los años, aquel pequeño negocio fue creciendo. Llegó a tener varios triciclos y un local en el Centro Histórico de Oaxaca, donde su producto se hizo conocido por las distintas combinaciones y sabores que ofrecía. (La Jornada)
No fue un negocio que apareció de un día para otro.
Detrás hubo inversión, horas de trabajo, días buenos y días malos.
Hubo que comprar mercancía, preparar los productos, salir a vender, pagar gastos y volver a empezar al día siguiente.
Como lo hacen millones de personas todos los días.
Personas que no tienen un sueldo asegurado y que saben que, si no salen a trabajar, ese día probablemente no habrá ingresos.
Por eso la historia de “El Chuy” y Rosalba duele de una manera distinta.
Porque ellos no estaban buscando otra cosa que salir adelante mediante su trabajo.
Y ENTONCES APARECE LA SOMBRA DE LA EXTORSIÓN
La Fiscalía General del Estado de Oaxaca abrió una investigación para esclarecer el doble homicidio y conocer el contexto en el que ocurrió el ataque.
Entre las líneas que se investigan está la posibilidad de que la pareja haya sido víctima de extorsión y que el ataque estuviera relacionado con una negativa a pagar, de acuerdo con información difundida por N+. (N+)
Sin embargo, es importante precisarlo: hasta ahora no existe una confirmación oficial de que el cobro de piso haya sido el móvil del asesinato. Esa versión continúa bajo investigación. (Oaxaca El Universal)
Pero hay un hecho que encendió todavía más las alarmas.
Apenas un día después del asesinato, otro establecimiento dedicado a la venta de elotes denunció públicamente haber recibido amenazas de muerte y presuntos actos de extorsión.
El negocio informó que recibió mensajes amenazantes y que presentó una denuncia ante las autoridades, además de señalar que analiza modificaciones en sus horarios y forma de operación para proteger a trabajadores y clientes. (ENCUENTRO RADIO Y TELEVISIÓN)
¿CUÁNTO CUESTA TRABAJAR HONESTAMENTE?
Y aquí es donde esta historia deja de ser solamente una noticia sobre un doble asesinato.
Porque obliga a preguntarnos algo mucho más profundo:
¿Cuánto cuesta salir todos los días a ganarse la vida honestamente?
Cuesta levantarse.
Cuesta invertir.
Cuesta comprar la mercancía.
Cuesta pagar transporte, renta, luz, gas y todos esos gastos que existen detrás de un pequeño negocio.
Cuesta trabajar cuando hace frío.
Cuando llueve.
Cuando las ventas no son buenas.
Cuesta regresar cansado a casa y levantarse nuevamente al día siguiente.
Y después de todo ese esfuerzo, aparece alguien que pretende quedarse con una parte de lo que ganaste sin haber trabajado para obtenerlo.
Eso es lo que hace tan cruel a la extorsión.
Porque no solamente quita dinero.
También roba tranquilidad.
Roba la posibilidad de trabajar en paz.
Hace que un comerciante piense dos veces antes de abrir su negocio.
Que cambie sus horarios.
Que deje de vender en determinados lugares.
Que tenga miedo de cerrar tarde.
Que mire con desconfianza un mensaje en su teléfono.
Y, en los casos más graves, puede terminar arrebatando una vida.
DETRÁS DE LAS CIFRAS HAY PERSONAS
El problema tampoco es exclusivo de Oaxaca.
La Encuesta Nacional de Victimización de Empresas (ENVE) 2024 del INEGI señala que su objetivo es medir la victimización que afecta a las unidades económicas del sector privado y los costos que genera la delincuencia. La encuesta tiene representatividad nacional y estatal. (INEGI)
Pero una cifra nunca alcanza para explicar completamente lo que vive una familia.
Porque detrás de un negocio hay personas.
Está quien abre una tienda.
Quien vende comida.
Quien conduce un taxi.
Quien tiene un puesto en la calle.
Quien prepara elotes.
Quien vende flores.
Quien abre una pequeña cafetería.
Quien ahorró durante años para comprar un vehículo y trabajar.
Todos tienen algo en común: están intentando salir adelante.
EL PRECIO NO DEBERÍA SER LA VIDA
Después del asesinato de “El Chuy” y Rosalba, queda una familia enfrentando una ausencia que ningún negocio, ninguna cantidad de dinero y ninguna explicación podrá reparar.
Y queda también una comunidad de comerciantes preguntándose qué tan seguro es salir cada día a trabajar.
Porque ellos hicieron lo que millones de mexicanos hacen todos los días:
salieron a ganarse el pan.
Salieron con sus productos.
Salieron a vender.
Salieron a trabajar.
Y no regresaron a casa.
La Fiscalía tendrá que determinar quién los asesinó y cuál fue el verdadero móvil del crimen.
Pero, mientras eso ocurre, la historia de “El Chuy” y Rosalba deja una reflexión que va mucho más allá de Oaxaca:
trabajar honestamente para sacar adelante a una familia no debería convertirse en una actividad de riesgo.
Nadie debería tener que elegir entre trabajar para vivir o dejar de trabajar para sobrevivir.
Porque al final, detrás de cada pequeño negocio hay alguien que solamente está intentando hacer algo tan sencillo y tan digno como llevar el sustento a casa.
