
Con pancartas, veladoras y un grito que retumbó en la Plaza de Armas de Saltillo: ”¡Justicia para Rocky!”, activistas, rescatistas y decenas de ciudadanos salieron a las calles para exigir que la muerte del perro de 14 años no quede impune.
A la manifestación acudieron algunos de los defensores de los animales más conocidos del país, entre ellos Arturo Islas Allende, Alberto Velázquez “La Ranita de Nogales” y Alexs Ventura, quienes encabezaron el llamado para que este caso marque un precedente en México y para que el maltrato animal deje de ser un delito que, en muchos casos, termina sin castigo.
La historia de Rocky ha provocado indignación en todo el país. De acuerdo con la investigación, el perro de 14 años fue presuntamente arrastrado por una camioneta conducida por Liliana “N”, mientras vecinos desesperados intentaban detener la marcha del vehículo. Los videos difundidos en redes sociales muestran la brutal escena que conmocionó a miles de personas.
Tras lo ocurrido, Leonel García, un vecino del sector, actuó de inmediato al rescatar a Rocky y trasladarlo de urgencia al hospital veterinario Pets Care Saltillo, donde médicos hicieron todo lo posible por salvarle la vida. Sin embargo, las lesiones eran demasiado graves y el lomito falleció días después.
Su muerte desató una ola de indignación nacional. Para miles de personas, Rocky representa a los animales que diariamente sufren violencia sin poder defenderse. Por ello, los colectivos animalistas insisten en que este caso debe convertirse en un precedente y no en una historia más que termine en el olvido.
La Fiscalía General del Estado de Coahuila informó la detención de Liliana “N”, señalada como la presunta responsable del maltrato contra Rocky, así como de Jorge “N”, acusado de presuntamente obstaculizar las diligencias y amenazar a las autoridades durante la investigación. Ambos enfrentan un proceso judicial, mientras la Fiscalía mantiene abierta la carpeta de investigación.
Hoy, Rocky ya no puede ladrar ni pedir ayuda. Pero miles de voces lo hacen por él. El clamor de ciudadanos, rescatistas y activistas es uno solo: que su muerte no quede impune y que, por fin, la justicia alcance a quienes ejercen crueldad contra los animales.
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